AIR
Jean-Benoit Dunckel y Nicolas Godin son AIR y son modernistas; cada álbum nuevo que realizan se aleja del anterior y viaja hacia otra dimensión distinta. Su música es intelectualmente estimulante y simple, con la mente libre, elegíaca y triunfal; más allá del pop aunque resueltamente dentro de él. "Pocket Symphony" es el cuarto álbum de estudio propiamente dicho y el que sigue al "Talkie Walkie" del 2004 (aunque si metes en el saco el "Baricco City Reading", la banda sonora de "Vírgenes Suicidas" y su reciente colaboración con Charlotte Gainsbourg, "5:55", se podrían reivindicar siete). Es también el cuarto álbum que hacen junto con el productor inglés Nigel Godrich.
Este disco es un regreso a algunos de los ambientes atmosféricos de "Moon Safari"; el propio grupo lo define así: "Este álbum es distinto, decidimos volver al estilo de música de banda sonora, con más instrumentales y menos canciones". Aunque, paradójicamente, tiene poco que ver con la serie de éxitos pop del Top 20 que disfrutaron en 1998, con claras notas de minimalismo entre los ganchos pegadizos y estrofas de piano aparentemente complejas. "Cada vez más, intentamos alejarnos del sonido pop", declara Jean-Benoit. "Supongo que estamos influenciados por compositores modernos como Philip Glass o incluso compositores clásicos de principios del siglo XX como Ravel o Erik Satie. La forma en la que trabajamos es improvisar juntos. Es como magia porque, cada vez que escribimos una canción, siempre tenemos algo en común, como una nueva dirección o deseo. Siempre hay un deseo consciente de rechazar el álbum anterior".
La diferencia más obvia con las grabaciones anteriores son las influencias del este - más evidentes en el tema One hell of a party - pero presentes en todo el conjunto. Cogiendo el tema que cerraba "Talkie Walkie", Alone In Kyoto, como el catalizador (se pueden escuchar claras influencias del grupo pop británico Japan), el dúo construyó "Pocket Symphony" en torno a este precedente. Nicolas se pasó un año aprendiendo a tocar instrumentos clásicos del Lejano Oriente, el koto y el shamisen, a través de un maestro de Okinawa.
A pesar de este enfoque orgánico, han abrazado los goces de la tecnología moderna, viéndola como la herramienta que es. "Ahora el ordenador es muy importante para nosotros", reivindica Jean-Benoit. "Al principio estábamos totalmente en contra de este proceso porque queríamos utilizar sólo teclados analógicos. Sin embargo, tuvimos que admitir que no se puede hacer todo con los teclados analógicos y hemos estado utilizando nuevos plug-ins".
Los añadidos más sorprendentes al canon de Air son las colaboraciones con Neil Hannon y Jarvis Cocker aunque, como explica la pareja, esto no formaba parte de un gran plan. "Los conocimos cuando produjimos el álbum de Charlotte Gainsbourg, porque ellos escribían las letras", cuenta Nicolas.
"Pocket Symphony" es Air en su faceta más escasa, el exceso recortado hasta los huesos al buscar alcanzar una pureza simple en lo que hacen, ayudados en sus esfuerzos por el productor Nigel Godrich quien, según Nicolas, "nos ayuda a aceptar la simplicidad, de otra forma podríamos hacer las canciones demasiado complicadas". Son estas delicadas paletas lo que hacen que el álbum sea tal delicia.
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