En la antigua teología oriental hay una creencia por la que existe un hilo rojo que une las almas gemelas a través
del tiempo. Arab Strap presentan su nuevo disco The Red Thread, su mejor trabajo hasta ahora.
"The Red Thread" vuelve a capturar la fuerza lírica de Middleton y Moffat. Tanto las letras
como la música hacen un corte limpio y sangrante en el corazón. Con "Amor Veneris" ya muestran todas sus cartas,
luego "It's best in the morning when we know it won't be rushed", y a partir de ahí, el resto. Escrito, grabado y
producido por Middleton y Moffat en los estudios Ca Va en Glasgow, esto es puro y majestuoso Arab Strap. Es
mucho más que canciones sobre follar.
The Red Thread es tan intenso, austero y visceral como sus propias vidas. Abre tu corazón y deja que el amor
entre bien dentro. 10 temas, 60 minutos de música no apta para débiles o cobardes. Da un poco y recibe toda
una vida, una obra maestra melódica y magnífica. Las semillas de la tristeza y la misantropía se sembraron hace
5 años. Por aquel entonces Aidan Moffat (cantante y buen vividor) y Malcolm Middleton (guitarra
de tranquila introspección) se conocieron. Ambos tocaban en grupos distintos y coincidieron en Falkrik -un pueblo
situado a medio camino entre el Glasgow metropolitano y el erudito Edimburgo. La suerte y el amor por una misma
mujer les unió.
Ambos coincidieron en formar un nueva banda. Como necesitaban un nombre, Aidan sugirió Arab Strap (después
de que Aidan hojeara una revista porno y observara unos aparatos que mantenían la polla erecta, como una especie
de arnés), e inmediatamente lo adoptaron. A la altura del 96, tenían material para grabar un disco pero
necesitaban un sello. Mandaron una maqueta a Chemikal Underground, un sello de Glasgow que estaba teniendo
éxito con grupos como The Delgados y Bis. Chemikal Underground se encontró con una banda cuya música era
muy especial e inmediatamente los ficharon. "The First Big Weekend" fue el primer single de la banda que se
editó; eso ocurrió en Septiembre de ese mismo año. La voz de Aidan llegaba a través de recitados con un marcado
acento escocés. El tema habla de las payasadas de los propios Moffat y Middleton el fin de semana en que
Escocia fue eliminada de la Eurocopa del 96. Se convirtió en un símbolo para aquellos a los que les gustaba bailar,
tomar unas copas y alguna que otra pastilla.
El disco que tenían listo se grabó en su momento exacto. "The Week Never Starts Around Here" tenía un
ambiente oscuro y claustrofóbico. No era un disco cómodo ni fácil, porque Arab Strap removían con saña el
rencor y el dolor de las relaciones rotas, el sudor y el olor del sexo sucio, los trabajos de mierda con sus salarios
de mierda y todo su amor por Kate Moss. Middleton ponía las letras de una banda sonora árida y melancólica. The
Week Never Starts Around Here no entró en el top 40. Los directos de Arab Strap daban además mucho de qué
hablar, eran volátiles, violentos, los temas se entremezclaban con problemas técnicos y cabreos. Para mantener el
orden y ahorrar tiempo, llamaron a David Gow (batería) y Gary Miller (bajo). Los excesos de
Middleton y Moffat eran demasiado, incluso para los más duros.
El verano del 97 era el momento exacto para reagrupar sus fuerzas. Ambos compartían la pasión por el dance
más duro, y también por la melancolía tal y como la ve gente como Smog o Palace Brothers. Aquel verano
aprendieron a mezclar ambas. Habían empezado a trabajar en su segundo disco. "Philophobia" es un
trabajo mucho más amplio, musical y líricamente. Mientras que Moffat desnudaba su alma, Malcom creaba
preciosos arpegios como acompañamiento. El título no sólo significaba "miedo del amor", sino también "miedo de
enamorarse". Philophobia se editó en Abril del 98 y entró en el top 40.
Una impresionante actuación en el Queen Elizabeth Hall, después de su gira americana, demostró cuanto habían
crecido como banda (la gira se grabó y fue lo que posteriormente fue editado como "Mad for Sadness").
Las cuerdas lánguidas y brillantes junto a los ritmos secos sobresalían ante todo. Algunos de los temas de
Philophobia que habían sido editados sólo unos meses antes tenían un nuevo traje que vestir cosido con violines y
cellos.
Al convertirse en una banda importante, el dinero empezó a llamar a sus puertas. El corporativismo intentaba
llevar a la banda a nuevos prados. Muchos se vieron obligados a dar media vuelta y huir de Escocia con las manos
vacías después de conocerles. Pero la gente de Go! Beat no dieron ninguna importancia a sus excentricidades.
Después de varios meses de negociaciones llegaron a un acuerdo que daría a Arab Strap un mínimo de seguridad
económica, y, lo más importante, el 100% del control artístico sobre la grabación. Nunca se humillarían a perder
el control a todos los niveles artísticos (prensaje, maquetación, etc.), y ahí es donde empezaron los problemas.
La grabación de "Elephant Shoe" fue tensa, su nueva compañía quería nuevos giros. Lo que Go! Beat nunca
previó fue que éste sería su disco más premeditadamente difícil, el primero y el último con ellos. Ellos querían
singles y Arab Strap querían hacer arte. El disco obtuvo grandes elogios por parte de la crítica y figuró en las
listas anuales como uno de los mejores, pero el precio había sido demasiado alto. Go! Beat insistía en que los
próximos lanzamientos de la banda tenían que estar enfocados más comercialmente. La respuesta de Arab Strap
fue un crudo "que os den por el culo", y se fueron, no sin que antes Go! Beat intentara imponerles una
cláusula que les atara.
El ideal, dinero e independencia artística no iba a suceder. Revisaron el plan, y, ¿ por qué no volver a Chemikal
Underground? El sello escocés les entendía perfectamente. De hecho, era algo evidente que Chemikal Underground
tenía más éxito comercialmente que Go! Beat, como reflejaban las ventas de Philophobia, mucho mayores que las de
Elephant Shoe. Al fin, Arab Strap aceptaron la bandera blanca de los escoceses y regresaron al hogar. Como
Ulises y Telémaco.